¿Has pensado en cómo se escucha lo que dices? ¿Has revisado cómo influyen en la vida de los demás las palabras que salen de tu boca?

La palabra es poderosa, capaz de cambiar el trayecto de un proyecto, el sentido de una tarea, el ánimo de una persona. La palabra es sanadora, pero también puede causar gran dolor y daño.

Trabajar el tono, la entonación, la fuerza y la limpieza de la voz es importante. Hay escuelas y profesores que sin duda pueden ayudar en este propósito si tu idea es comunicar claramente lo que piensas.

Sin embargo, revisar día a día el sentido de los diálogos habituales que tienes con otros es vital. Usa el poder de la palabra para construir, para edificar, para amar, para alentar, para apoyar, para escuchar. Desde cualquier lugar en el que te encuentres, recuerda siempre que tu voz cuenta y que tus palabras tienen un gran impacto sobre ti y sobre el mundo que te rodea.

La próxima vez que te comuniques con alguien, háblale como si la otra persona fueras tú. ¿Cómo quisieras que te hablaran? ¿Qué quisieras escuchar si fueras quien recibe el mensaje? El mundo necesita amor; recordemos darlo cada vez que nos comuniquemos. Y eso no significa callar lo que sentimos que debemos decir: al contrario, un gran acto de amor es decir siempre la verdad, en sintonía con quienes somos, lo que queremos y lo que sentimos.


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Publicado originalmente en LinkedIn.